Un gran saludo para toda nuestra gente en cada parte del mundo, donde gracias a la tecnología nuestra revista llega y cada edición se vuelve más enriquece-dora. Esperamos seguir creciendo y ser un pedacito de ustedes. Hoy quiero hablarles de esas cajas, las que son cómplices de nuestros grandes momentos de cambio; esas que trasladan nuestras historias de un lugar a otro, las que nos traen nuevas ilusiones cuando pedimos algo por internet, cuando hacemos transformaciones importantes en nuestra vida como mudarnos, renovarnos, avanzar. Toda nuestra vida se mueve entre cajas: cuan- do de niños pasamos de catre a cuna, de cuna a cama: cuando cambiamos la ropa y los juguetes de bebés por los de niños: nuestras cajas de libros, nuestras cajas de recuerdos. Y está esa enorme “caja” que guarda un pedazo de nuestra vida, la que armamos el día que decidimos vivir en otro país. Esa “caja” que quedó en casa de un familiar, pero que siempre sentimos la necesidad de abrir para volver a sentir ciertos olores. Hoy, antes de iniciar este viaje de lectura y no- vedades, quería recordarles que no debemos temerle a las cajas, porque cuando aparecen es señal de que llegan cambios importantes a nuestra vidas.
Les deseamos una buena lectura y provecho, y esperamos tu historia.

